
Te llamo y el eco de mi voz me hace sollozar.
No es por tu falta, es por el vacío, es por la soledad.
para no tener que soñar. Los días
se hacen más prolongados y
los sonidos más notorios.
Ya no escucho mi voz, sólo mis pensamientos.
Me he hecho un mueble más en la entretenida nada.
Poco a poco, me conozco más que a nadie y
no pienso en nadie más que en mí
ya que no hay
nadie en quien pensar.
Me he dado cuenta que soy buena cantando, ya que
me escuché mientras lo hacía.
He perdido mi ansiedad.
Nadie me escucha y eso en cierta forma me hace escucharme a mí,
mas me siento un poco cansada de ya no necesitar hablar, reír, de ya no necesitar
amar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario